lunes 19 de mayo de 2008

CASTILLA Y LA FINANCIACIÓN AUTONÓMICA

Uno de los retos de la presente legislatura, es evidente que va a ser la reforma del modelo de financiación autonómica. Ahora sí, cuando se habla de recursos económicos, el interés de todos se ha despertado, puesto que al fin y al cabo nos jugamos que clase de educación y de sanidad vamos a tener, qué infraestructuras vamos a poder permitirnos, o cual será la calidad de las prestaciones sociales que los ciudadanos van a recibir.

El debate, como no, ha sido puesto sobre la mesa por el Gobierno de Cataluña, que exige que la puesta de largo de su recientemente aprobado nuevo estatuto de autonomía, tenga una traducción económica rápida, y a poder ser: contante y sonante. El gobierno de Cataluña desea llegar a una situación como la vasca o la navarra, pero mientras tanto, se conforman con mejorar sustancialmente el modelo actual. Las claves de la propuesta de Montilla y de sus socios, es inadmisible para quienes de verdad desean un modelo federal, igualitario y solidario para el conjunto de España, ya que profundiza en el carácter asimétrico del Estado de las Autonomías, es discriminador e insolidario, no parte de su aplicación al conjunto de las comunidades autónomas sino que asume la singularidad de una relación particular entre el Estado y Cataluña, y finalmente no garantiza la suficiencia financiera que necesita la prestación de los servicios educativos, sociales, sanitarios y de la dotación de infraestructuras que necesitan todos los ciudadanos del Estado con independencia de su lugar de residencia.

A pesar de la magnitud de los retos planteados, sorprende la atonía e incapacidad de los principales actores políticos de Castilla y León ante el debate abierto por el Gobierno de Cataluña para la financiación autonómica. Así, llama la atención que el Gobierno y el Parlamento de Castilla y León no haya activado con celeridad los mecanismos de colaboración con otras comunidades autónomas en situación similar a la nuestra, para garantizar que el nuevo modelo de financiación autonómica preserve los legítimos intereses de Castilla y León. Los representantes del PP y del PSOE se muestran absolutamente incapaces de liderar una posición autónoma y digna para Castilla y León, prefiriendo atrincherarse en la mera defensa de los intereses estatales de sus partidos.

Es preciso recordar el carácter discriminador y marginador de los sistemas de financiación autonómica que hasta ahora se han aplicado para Castilla y León, tanto en su diseño original de 1983, como tras las reformas de 1993 y de 1996, ya que han permitido el agravio diferencial y la competencia desleal de los regímenes forales de País Vasco y Navarra, han dotado de forma insuficiente las transferencias educativas y sanitarias, han sido incapaces de superar nuestro atraso secular en materia de infraestructuras y no han tenido en cuanta las peculiaridades singulares de este territorio, manteniendo en suma a esta Comunidad con unas condiciones de calidad en la prestación de los servicios públicos inferior a la media del Estado.

Desde Castilla y León, debe exigirse que el nuevo modelo de financiación sea de carácter general, aplicable al conjunto de las comunidades autónomas, y que parta del principio de garantizar la igualdad ante los ciudadanos de la prestación de todos los servicios públicos, y muy en especial de la sanidad, la educación, los servicios sociales a la población dependiente, y la dotación en infraestructuras. Así mismo, debe compensar de forma suficiente a aquellos territorios que padecen la despoblación, que sufren el envejecimiento de la población, o que están gravemente afectados por la dispersión de los núcleos poblacionales. Del mismo modo, el diseño del nuevo modelo de financiación, debe considerar aspectos no derivados del mero análisis de los balances fiscales de las comunidades autónomas, como son la intensa migración padecida por esta comunidad en los años cincuenta-sesenta, o el papel asignado a este territorio en la producción de energía, agua, ahorro financiero o materias primas, que es clave para el desarrollo de otras comunidades, pero que nunca ha sido objeto de compensación; es decir, debe reconocer el derecho al pago de la Deuda Histórica que el Estado tiene para con Castilla y León.

domingo 24 de febrero de 2008

Vídeo electoral de TIERRA COMUNERA (TC)

Hemos actualizado el blog con nuestro vídeo para estas elecciones, el cual quedará fijo en la cabecera del blog mientras dure la campaña electoral.

miércoles 13 de febrero de 2008

Tierra Comunera (TC) en Burgos presenta 115 medidas para dinamizar la provincia burgalesa, como su compromiso ante las elecciones generales.

En rueda de prensa realizada el martes 12 de febrero, los principales candidatos de TIERRA COMUNERA (TC) por Burgos ante las elecciones generales del 9 de Marzo, acompañados por José Ignacio Delgado, secretario general de la formación castellanista y nº 1 al Congreso y por Luis Marcos, secretario de organización de la formación comunera, analizaron las propuestas de su programa electoral para Burgos, así como valoraron la evolución de la precampaña electoral. Así mismo hicieron entrega a los representantes de los medios de comunicación de un documento que resume 115 propuestas de futuro para la provincia de Burgos, con las cuales los comuneros establecen su compromiso con la sociedad burgalesa para los próximos cuatro años.

Los máximos responsables de TIERRA COMUNERA han reclamado para esta legislatura que se exprese el compromiso del Gobierno de España con la provincia de Burgos, tradicionalmente marginada y discriminada en las inversiones y presupuestos estatales. Así, desde esta formación castellanista se ha reclamado un compromiso del Ministerio de Vivienda para construir 1.200 viviendas en la provincia, cuando en los cuatro años anteriores no ha ejecutado ninguna, a pesar de las fuertes plusvalías obtenidas por el Estado con la subasta pura, dura y especulativa de solares del ministerio de Defensa en su día cedidos gratuitamente por la ciudad de Burgos. Los comuneros también han reclamado un incremento de cincuenta efectivos en los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en la provincia, especializados en perseguir los delitos contra el medio ambiente, el patrimonio cultural y las nuevas mafias de droga y delincuencia, así como en garantizar más la seguridad ciudadana, especialmente en el medio rural.

Los castellanistas escenificaron además su compromiso con las infraestructuras burgalesas, como herramienta de dinamización económica y creación de empleo e inversión pública en tiempos de crisis, como las autovías a Las Merindades, a Soria, la del Duero y la de Logroño, así como la necesidad de liberalizar el peaje de la AP-1 entre burgos y Miranda y desdoblar la N-I en el mismo trayecto; los comuneros reclaman además agilizar el aeropuerto de Burgos, el embalse de Castrovido y otras actuaciones de carácter medioambiental y de gestión hídrica.

Los castellanistas siguen haciendo una intensa defensa de la Comarcalización, de la lucha contra la despoblación, de que Burgos se convierta en la capital de la justicia de Castilla y León y sede de las consejerías de economía y de la lengua, papel del que reclaman reconocimiento como capital del castellano al gobierno central. Igualmente defienden los comuneros, la nueva facultad de Medicina para Burgos y que esta capital siga siendo sede central de alguna de las grandes cajas de ahorros de Castilla y León. Los integrantes de TIERRA COMUNERA (TC)

Finalmente los castellanistas expresaron sus principales compromisos con las diferentes comarcas burgalesas, destacando la necesidad de un fondo de compensación por su papel contra el cambio climático para las comarcas forestales como la Sierra de burgos, un Plan de inversiones en reactivación económica y creación de empleo de 100 millones de euros en Tobalina y su entorno por el cierre de la central nuclear de Garona, la conversión en alta velocidad del ferrocarril directo Madrid-Burgos por Aranda de Duero, o la necesidad de compensaciones económicas por el agravio fiscal vasco en las comarcas de Miranda de Ebro y las Merindades.

Los comuneros recalcaron el papel de voto útil castellano el depositado a TIERRA COMUNERA (TC) frente al desprecio tradicional de PP y PSOE para esta tierra, así como la necesidad de romper el encorsetado bipartidismo y abrir la política al pluralismo, planteando la urgente necesidad de que Castilla tenga voz propia en el parlamento.


Se pueden encontrar todas las propuestas para Burgos en la web de TC Burgos: www.burgoscomunero.org

viernes 14 de diciembre de 2007

LOS RETOS DEL MUNICIPALISMO EN CASTILLA Y LEÓN

Afrontamos una nueva etapa del municipalismo en la comunidad autónoma de Castilla y León, que marcará de forma indeleble el futuro de nuestras tierras y de nuestra gente; una Comunidad marcada por singularidades como ser el ámbito con mayor número de municipios y de localidades de todo el Estado, o ser la comunidad más extensa del conjunto de España. Castilla y León, una comunidad que al tiempo afronta retos complejos como la despoblación, el envejecimiento, la carencia de infraestructuras, la falta de recursos, la ausencia de peso político, etc...

Y desde los Ayuntamientos, desde las corporaciones locales, desde el Municipalismo, desde la Federación Regional de Municipios y Provincias de Castilla y León (FRMPCyL) tenemos que ofrecer soluciones imaginativas, innovadoras y eficaces, para solucionar los lastres que padecemos desde hace decenios, sin que las instituciones asuman la responsabilidad de plantearles soluciones.

Desde TIERRA COMUNERA (TC), desde el conjunto de alcaldes y concejales castellanistas de Castilla y León, y desde el conjunto de cargos públicos independientes y de otras pequeñas formaciones políticas locales y comarcales, que están vinculados a nosotros por lazos de colaboración y cooperación creemos que el periodo 2007-2011 no puede ser otra vez un tiempo perdido, sino que debe ser un espacio temporal pleno de propuestas y de acciones que coloquen a nuestra tierra en el puesto que le corresponde en el conjunto de España y en el ámbito de Europa. Y no nos engañemos, Castilla y León no tendrá ningún futuro, si previamente no conseguimos que el medio rural, que las gentes del campo, que los pequeños municipios, tengan alternativas de esperanza.

Diez son los principales retos que los castellanistas estimamos que deben priorizar la acción política ejecutiva durante este periodo cuatrienal que ahora abrimos: la Comarcalización, las Áreas Metropolitanas, la Descentralización Administrativa y la Vertebración Territorial en la Comunidad, la Financiación Autonómica, el desarrollo del Estatuto de Autonomía, las Entidades locales Menores, la promoción de la Lengua, el Medio Ambiente y el Patrimonio Cultural, el Desarrollo Rural y la potenciación de nuestra Identidad como pueblo y como territorio.

Los castellanistas hemos sido siempre y hoy más que nunca defensores de la Comarcalización como instrumento de vertebración y desarrollo de nuestro territorio rural. Allí donde las Diputaciones provinciales, aquejadas de un caciquismo decimonónico e inoperante han fracasado, y donde las Mancomunidades no han podido llegar, por falta de recursos, las Comarcas, diseñadas desde la base histórica y geográfica, pero conscientes de la actualidad social, económica y política, son los ámbitos adecuados para acercar la gestión a los ciudadanos, para ejecutar de forma acertada los presupuestos, y para responder con agilidad a las demandas de los ciudadanos. La Comarcalización, es más necesaria que nunca, que nuestro Estatuto de Autonomía ya establece, y que solo la apatía e indolencia de los grandes partidos paraliza, mientras que en comunidades con problemas similares a los nuestros, como Aragón, funciona de forma manifiestamente satisfactoria.

Y así como la Comarcalización es el eje de ordenación del territorio rural más idóneo, en el entorno de nuestras grandes ciudades, se hace imperioso ya la constitución de Áreas Metropolitanas, que ordenen la relación entre las capitales urbanas y sus alfoces, donde el desarrollo urbanístico es en muchos acelerado pero caótico. En el entorno de ciudades como Valladolid, Burgos, León, Salamanca o Segovia, es clave coordinar la prestación de servicios sanitarios, educativos, de abastecimiento de aguas, de saneamiento, de gestión de residuos, de transporte, o de planificación de instalaciones deportivas y culturales, para una población que tiene una relación casi diaria, con la capital.

Si la Comarcalización y la creación de áreas Metropolitanas, permitirá hacer óptimo el funcionamiento de los municipios, y adaptarlos a la realidad del siglo XXI, también la administración regional debe modernizarse. El modelo centralista y centralizado de la Junta de Castilla y León, no se corresponde con una comunidad extensa, de nueve provincias, que quieren asumir su propio protagonismo en la gestión de la administración autonómica. Hay que abordan con criterios de eficiencia la Descentralización Administrativa de la Junta de Castilla y León, apostando por ubicar algunas de las Consejerías en otras capitales que no sean exclusivamente Valladolid; este tema que hoy es tabú para la clase política mayoritaria en la Comunidad, responde a un sentimiento ampliamente arraigado en la población.

Todos los puntos hasta ahora expuestos, hacen referencia a una de las asignaturas más clamorosamente suspendidas por todos los gobiernos regionales que hemos tenido durante veinticinco años: la Vertebración Territorial. Castilla y León debe reorganizarse territorialmente, pensando en los ciudadanos, y además de Comarcalización, de Áreas Metropolitanas y de Descentralización del Aparato Administrativo Regional, ello exige abordar nuestras relaciones con otras comunidades autónomas vecinas, y muy especialmente con Castilla-La Mancha y Madrid, urgiendo la puesta en marcha del Consejo de las Comunidades Castellanas, hoy desgraciadamente paralizado. ¿Hasta cuando vamos a seguir ignorando las enormes sinergias que tendría para el desarrollo económico de Castilla y León la coordinación de políticas con ese gigante demográfico, tecnológico y financiero que es Madrid?, ¿hasta cuando vamos a ignorar que a día de hoy la mayor parte de nuestra Comunidad tiene ya más relación social y económica con Madrid que con su propia capital Valladolid?.

Otro reto que deberá abordar en el futuro inmediato nuestra comunidad, es la definición del nuevo modelo de Financiación Autonómica. Ahí Castilla y León debe ser beligerante para superar la secular marginación y discriminación de que hemos sido y somos objeto. Hemos despreciado la oportunidad de que se reconociera la Deuda Histórica del estado con nuestra Comunidad. Ahora no podemos resignarnos a que, gracias a su capacidad de presión política, las comunidades más privilegiadas del Estado diseñen un modelo de financiación aún más perjudicial para Castilla y León, que no parta de la base de que la calidad de la prestación de servicios debe ser igual para todos los ciudadanos, y que tenga en cuenta, de forma matemáticamente establecida, los factores de corrección, por territorialidad, dispersión, envejecimiento o despoblación. Es por tanto el momento para que el recientemente aprobado Estatuto de Autonomía de castilla y León, que algunos hubiéramos querido más ambicioso y reivindicativo, se desarrolle en su plenitud, dotándonos de una financiación suficiente, de las competencias en materia hídrica, o de unos medios de comunicación públicos regionales.

Por otro lado debemos dar solución al enorme problema de gestión que plantean las localidades con rango administrativo inferior al municipio, las pedanías o entidades locales menores. Son un ámbito idóneo para la fijación de población, son un espacio clave de nuestra historia, y de nuestra identidad, son un potencial para el mantenimiento de nuestro patrimonio cultural, etnográfico ambiental y artístico, pero su realidad administrativa y financiera es errática e insuficientemente definida. La Junta de Castilla y León debe promover una Ley específica sobre Entidades Menores Locales que delimite de forma mucho más nítida que en el cuerpo legal actualmente vigente su ámbito competencial, de funcionamiento administrativo y financiero, desde los principios de la subsidiaridad y la suficiencia económica para la prestación de servicios de calidad.

No quiero acercarme a la finalización de mi intervención, sin recordar las que a juicio de nosotros, los castellanistas, son nuestras tres mayores señas de identidad y singularidad: la Lengua Castellana, el Medio Ambiente y nuestro Patrimonio Cultural. La Lengua que hablan ya casi 500 millones de personas en todo el mundo, la segunda más estudiada tras el inglés, y que debe ser no solo vector de identidad, sino motor de desarrollo económico. El Medio Ambiente, que no son campos de golf o urbanizaciones, sino el respeto por una de las biodiversidades más ricas y variadas de toda Europa u el patrimonio Cultural, Monumental y Artístico, que en muchos casos se cae a pedazos o sigue siendo objeto de robos y expolios. ¿Cuándo veremos al gobierno regional o al parlamento regional reclamando la devolución de las obras de arte que han sido expoliadas irregularmente de nuestra tierra?.

Finalmente, y ahora que se acaba de publicar en el BOE la nueva ley de Desarrollo Rural, es importante que asumamos la prioridad de apoyar a nuestros pequeños pueblos, que entendamos que cada vez que cerramos una escuela, que una carretera local se deteriora, que en una localidad no llega la banda ancha, o que un abuelo se nos muere en la ambulancia camino del hospital capitalino, estamos demostrando que el Tercer Mundo no está a miles de kilómetros, sino aquí mismo, en el patio de atrás de una sociedad teóricamente moderna y avanzada, pero que permite sin poner herramientas para remediarlo que nuestros pueblos se nos mueran.

Hablamos de economía, de inversiones, de infraestructuras, de dinero,... Pero Castilla y León, debe de hablar también de Identidad, de su pasado, de su historia, de su cultura, del orgullo de ser de esta tierra, y de la necesidad de que recordemos que no queremos ser más que nadie, pero que ya estamos empezando a cansarnos de que nos traten como el furgón de cola del Estado de las Autonomías, de que estamos empezando a cansarnos de jugar siempre en la segunda división de las Comunidades Autónomas. Somos herederos de una de las más gloriosas naciones que ha visto la Historia Moderna, la Corona de Castilla, y nuestro papel, desde el Municipalismo del Siglo XXI, es que nuestros hijos, al igual que estarán orgullosos de héroes como Fernán González, Rodrigo Díaz de Vivar, Juan de Padilla, María de Pacheco, Juan Bravo, Francisco Maldonado o El Empecinado, un día también estén orgullosos de lo que sus padres hicieron por su tierra. De todos nosotros depende.

Intervención de José Ignacio Delgado Palacios, Secretario General de TIERRA COMUNERA (TC) ante el Plenario de la Federación Regional de Municipios y Provincias de Castilla y León, prevista para el lunes 17 de Diciembre de 2007, en la Feria de Muestras de Valladolid.